CUENTO N° 31: MEJOR QUE DIOS
Tulio era el jefe de la oficina de Irene. Irene sabía de su voracidad sexual porque él la había sodomizado en el primer asalto y ella lo permitió con esa resignación de agradecimiento por el trabajo que le había procurado. No era un buen sueldo, pero a su edad ya no la consideraban para los trabajos, ella era una vieja de 55 años. Los empresarios pedían gente carnecita fresca, jóvenes incansables, alegres y con ganas de ganar poco para ganar experiencia.
Irene hace algunos años se enteró que en la Oficina de Tulio necesitaban una secretaria y se presentó bien perica como solo ella sabía serlo. La entrevistó Tulio y ella sintió que la despellejaba con la mirada porque desnudar ya era normal, pero él iba más allá, se intuía en sus ojos un instinto canibalesco que excitaba.
Tulio era feo con ganas era grotesco casi un monstruo, pero el poder había hecho lo que la cirugía plástica nunca pudo, lo volvió bonito, un churro, un papirricky.
La rutina de Tulio era llegar temprano a la oficina y haber citado el día anterior a una de las trabajadoras una hora antes del inicio de labores para otras labores. La joven víctima entraba y él le preparaba un buen desayuno y luego le decía sabes vamos a jugar. Tú serás hoy la esposa del hacendado y yo tu sirviente. Quiero que me des órdenes, quiero que me humilles, insúltame hasta más no poder. Y le explicaba el guión de ese preámbulo al trabajo. Ella le decía ya entendí.
Entonces la chica le decía. Tulio ven, pon a calentar agua que me voy a bañar en la tina. Tulio venía y ella le decía apúrate negro de mierda que no ves que me gana la hora y tú con tu pachocha de tortuga. El, cabizbajo, aceleraba y llenaba la tina, luego ella le decía tráeme las toallas y los jabones líquidos. Tulio los traía. Y ella entonces se desnudaba y se metía a bañar. Y le decía negro idiota sátiro no mires porque le voy a decir a mi marido para que te mande azotar. Ella se frotaba el jabón y mostraba sus interminables muslos sus interminables tetas sus interminables nalgas y Tulio ya no podía más y se encabritaba y se retiraba pidiendo permiso para orinar, pero en verdad era para ir a masturbarse con urgencia. Una vez que las daba se relajaba y volvía a su martirologio. La Sra. Irene le decía dónde has estado seguro que pajeándote no sirves ni para tener mujer solo las burras te hacen caso por un poco de alfalfita y se comenzaba a matar de la risa burlándose. Y de pronto Tulio se sacaba el falo erecto paradazo y ella decía estás loco que haces voy a avisar a la guardianía. Y antes de que grite Tulio le había saltado al cuello y le había tapado la boca y le decía al oído ahora la señora me la va a chupar y se va a tomar mi leche y luego la voy a violar y después me va a rogar que me la tire. Y surgía un Tulio violento e imperativo, abusivo. Le gritaba entendiste puta de mierda yo he visto cómo te revuelcas con los que vienen a domar caballos, a mí no me engañas. Entonces Irene cogía el falo y empezaba un ritual de succión en la que de verdad si no era experta le faltaba un poquito casi nada. Y Tulio que se contorneaba como epiléptico y finalmente explotaba de semen en la boca de Irene y luego le decía ni una gota al suelo me entendiste zorra inmunda. Todo te lo tragas granputa te va a hacer bien para el cutis. Una vez que Irene ya había pasado el líquido elemento seguía bañándose y recordaba el tercer acto que era mostrarle las nalgas en toda su dimensión y las nalgas de Irene eran precisas para las artes contranatura y Tulio después de unos minutos de descanso le abría las nalgas y así sin delicadeza sin vaselina sin salivita la sodomizaba en seco y ella ahogaba un grito de dolor y debía recitar me gusta más más más con los jadeos de rigor. Tulio tú eres mi único cachero papito. Cuando botaba el torrente Tulio recién se tranquilizaba y luego recuperaba la realidad y le decía Irene hasta ahora eres la mejor actriz tienes 17 de nota. Podrías ser mi favorita depende de ti. Ay gracias señor Tulio. Se bañaban y luego Tulio le ponía 50 soles en el escote y le decía Irene con cuatro puestas en escena de estas ya no necesitas trabajar tanto e incluso te vas feliz porque no me vas a decir que no te ha gustado. Ella sonreía agradecida.
Y luego a trabajar como todas las mañanas. Así Irene veía cada día desfilar a las aspirantes a actrices. Tulio era un cacherazo, había salido a su mamá una prostituta que lo sacó adelante en la vida porque por atrás había tenido una experiencia desastrosa.
Su mamá lo llevaba desde chiquito al burdel donde trabajaba y Tulito ayudaba y poco a poco comprendió y aprendió a no preguntar mucho. Cuando tuvo 12 años veía a las colegas de su mamá y se le paraba el pajarraco. Una vez Don Egidio le dijo vamos a ver por una rendija como se la comen a la Mercy y fueron. Llegaron despacito y se acercaron y se turnaban para ver. Se veía a la Mercy calatita con sus tetas descomunales y a su parroquiano que le daba de alma. Y Tulito se excitaba. Y así fueron varias veces, pero un día don Egidio se sacó el Penélope y comenzó a masturbarse delante de él. Después ocurrió que mientras Tulito miraba sintió una mano que le tocaba la pinga, pero realmente esa mano sí sabía acariciar y de pronto Don Egidio lo besó bien rico y se bajó a chupársela. Ese fue un secreto entre los dos.
Pero ocurrieron otras cosas. Un día que veían excitadazos a otras golfas Don Egidio se le acercó y comenzó a frotarse contra su espalda. Tulio sintió algo duro por su espalda y en un segundo Don Egidio lo violó. Tulio se sintió mal. Y desde entonces juró comerse a todas las hembritas que pudiera sin distinguir raza ni condición social ni condición económica ni religión ni que fueran familia cercana. Porque Tulio tenía que demostrarse y demostrar a todos que era un machazo, un cacherazo y no era un rosquete.
Pasaron los años y luego de haberla pasado de la puta madre en el burdel su mami lo envió a Lima porque uno de sus clientes que pertenecía al partido progresista peruano le ofreció un trabajo para él. Comenzó como amanuense y no lo hacía mal. Todos se burlaban de él y lo humillaban. Y él juraba que un día lo iban a respetar.
Pasó el tiempo e ingresó a trabajar a una institución pública como asistente de compras y aprendió mucho acerca de las pendejadas de las propinas de los sobornos de las coimas y de cómo robarle al estado. Y poco a poco se fue graduando en estos menesteres. Realmente era un genio del mal. Estudió por las noches y se procuró un título bamba o chueco en una universidad de medio pelo lo que le valió un ascenso y de pronto se vio convertido en jefe de la oficina. Tenía poder porque de él dependía contratar y botar gente. Y es así como se especializó en el personal técnico, pero con un perfil especial chicas jóvenes, madres solteras o provincianas que vivían solas o con graves problemas económicos es decir frágiles, un perfil psicológico particular como para chantajearlas es decir para aquellas que los elásticos se les aflojaban por necesidad casi extrema. Y así comenzó a coleccionar calzones al por mayor y se dio cuenta que si era un cacherazo era porque había salido a su mamá, definitivamente.
Yo le pedí un sacrificio extremo a Irene que me entregue lo que más quería y yo - ni huevón - lo acepté. No tuve vacilaciones.
Dios le pidió un sacrificio a Abraham y al final Dios no lo aceptó por reticencias inaceptables en una divinidad.
Saquen ustedes sus conclusiones ¿soy superior a Dios o no?
ALFREDO ENRIQUE GUERRÓN OJEDA
ALFREDO ENRIQUE GUERRÓN OJEDA
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