CUENTO N° 19: FE, ESPERANZA Y CARIDAD
A la salida del cine Grau, en la ciudad de Sullana, siempre nos esperaba un canillita de unos 62 años. Era un señor algo gordo, de piel cetrina y muy amable, se diría con modales ectópicos para él. Le comprábamos, "Ultima Hora", un diario matutino de Lima que llegaba en la noche a Sullana. Yo me hice algo amigo de él. Me contó que su hijo estaba estudiando Ingeniería Civil en la Universidad de Ica (al sur de Sullana, a unos 1300 kilómetros) y que él trabajaba para ayudarlo a ser profesional (a eso se llama Fe). Se le notaba el orgullo de padre y su dignidad. A veces lo veía mal trajeado y sin afeitar, pero siempre trabajando hasta muy noche. En los años siguientes me comentó que a su hijo le faltaban dos años para culminar su carrera y que su unigénito le había prometido que apenas reciba su título de Ingeniero quería que viva con él y que ya no trabaje (a eso se llama Esperanza). Pasó el tiempo, me fui de Sullana para siempre y una vez volví de visita muy br...