CUENTO N° 34: NO MORIRÁS EN VANO

Y, siendo las 6 y 15 de esta fría mañana, con ustedes, Daniel, reportando el precio del dólar. Buenos días Amigos, muy buenos, lápiz y papel, el dólar el día de hoy se desplomó a 2.95 soles la compra y 2.96 soles la venta; repito, el dólar el día de hoy se desplomó a 2.95 soles la compra y 2.96 soles la venta. Volveremos con otro reporte a mediodía. Gracias Daniel. Fue el reporte diario del dólar esta mañana. Volvemos con los titulares.
Daniel dijo, conchesumadre, ya estoy harto de hacer esta huevada. A quien mierda le interesa el dólar. En este país de mierda la economía esta estable y lo peor es que me dicen hazla trágica, que suene a derrumbe de la economía, que cunda el pánico financiero, eso da rating. Cuando el dólar caiga un céntimo dí “dólar en picada”, “dólar en caída libre”.  
¿Para eso he estudiado? Pensó Daniel. Para ir cada día muy temprano con la unidad móvil de la radio al jirón Ocoña, donde venden el dólar paralelo o de la calle; preguntarle a unos estúpidos sobre sus putas compras y ventas y luego esperar la llamada del principal locutor que me anunciará a la radio audiencia como si yo fuera la estrella. Esto no puede seguir así. Yo tengo que hacerla. Estoy desperdiciándome. Estoy seguro de que tengo el talento de sobra para triunfar, pero hay una argolla en el periodismo que no me deja mostrarme. Tendremos que esperar a que se muera la estrella, un viejito barbón de mierda que a las justas puede con su alma y se traba para hablar pero es el adulón de los gobernantes de turno por supuesto, hay que rogar a Dios para que se muera y así los jóvenes podamos tener un cupo en la radio. Estoy cagado. Se me tiene que ocurrir algo en mis horas libres para establecer la diferencia.
En los días siguientes, el Gerente de la radio PTM (PRIVADA DE TELECOMUNICACIONES MUNDIAL, aunque otros decían que era la radio de la PuTaMadre)  lo llamó y le dijo Daniel, para que cambies tu rutina, a partir del lunes ya no vas a reportar el precio del dólar (Daniel sintió la taquicardia esa de los empresarios a los que los embarga esa extraña empresa, la Emoción S.A.), te tengo una buena noticia, a partir de ahora vas a reportar diariamente los precios de las frutas en el mercado mayorista. Daniel casi con lágrimas en los ojos (por la sorna) dijo gracias Don Federico la verdad es que no me lo esperaba.
Y pensó, que hijo de puta, como se burla de mí. Y en adelante se dedicó a averiguar diariamente los precios de la mandarina, la papaya, la granadilla. Una tarea de lujo.
Daniel, una madrugada, tuvo una iluminación. El foquito (ahora es led ahorrador para ir de la mano con la ola ecológica) de las ideas se encendió. Debía conseguir casos de moribundos, agónicos y hacer un reality por cada caso. Sería un golazo.
Y se dedicó los días siguientes a buscar compulsivamente a moribundos. Preguntaba en el barrio por los enfermos, se averiguaba sus diagnósticos, se asesoraba con médicos acerca de la gravedad. Incluso llevó a algunos médicos amigos al lecho de dolor de algunos para cerciorarse de la cercanía de la muerte. Y cuando estaba muy cerca les planteaba a los familiares un pago para transmitir por radio los últimos momentos del condenado y hábilmente enmascaraba el morbo con la posibilidad de ayudar para que esas muertes no fueran en vano.
Un mal día y de madrugada, la unidad móvil que los desplazaba fue chocada por una camioneta manejada por un beodo de aquellos. El auto de la radio dio un par de vueltitas de campana, las suficientes para que Daniel saliera disparado y acabara en el pavimento. Había sufrido traumatismos graves pero le salió el alma de periodista, la vocación, que le dicen. Buscó su celular con las penúltimas fuerzas que le quedaban y con las últimas se grabó en modo selfie y exhaló: “Buenos días aquí Daniel reportándose para la radio PTM. Se pueden ir todos a la conchesumadre…” y decidió morirse. 
ALFREDO ENRIQUE GUERRÓN OJEDA

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